sábado, 23 de junio de 2012

Padel

No hace mucho escuchamos en Radio Ubrique, en su programa habitual de "preguntas 
al alcalde",  a un señor que un poco molesto, quería saber cuándo iban a construir
un hipódromo en nuestro pueblo, que no a todo el mundo le gustaba el Pádel.
Aquella anécdota nos hizo pensar en la envergadura que está tomando esa práctica
de pelotas y paletas. Pero no fue, hasta un dia que estabamos...



 en el bar Cádiz, cuando caimos en la cuenta de hacer una entrada que versara 
sobre el deporte de moda. El camarero nunca pasa 
desapercibido y a nadie deja indiferente.
 Su corazón futbolero está partido en tres partes;
 una para el Cádiz y dos para el Atlétic.
Es poseedor de numerosos detalles curiosos como por ejemplo,



Todo eso menos el azúcar que no va incluido en los veinticuatro servicios aunque lo ponga.
Nos enseña lo más pintoresco que tiene en el bar...



un león enjaulado.
 Aquello fue el detonante definitivo de la inspiración en esta entrada:
"El pádel es como un grupo de personas con garra, defendiendo su juego
y su honor dentro de una jaula enorme".
 No hace mucho tiempo que los ubriqueños tenían que desplazarse
 fuera de la localidad para practicar su pasión por la paleta, hasta que habilitaron...



unas pistas en la Viña el Perro, pero pronto fueron insuficientes. El pádel ganaba adeptos
día tras día, tanto que se decidió echar abajo el cerro norte de la piscina 
para ubicar más pistas y así responder a la creciente e imparable demanda de canchas
para su práctica. Todo el mundo habla del pádel. A algunos les irrita, a la mayoría
les apasiona y a otros, aceptamos a la mayoría pero nos gusta más que 
jugar al "pade", jugar a las "made".



El deporte del Pádel está cambiando al mundo. Cada vez son más las personas que defienden
una "mens sana" en un "corpore sano". Cada vez hay más demanda y si no que
se lo digan al que da las horas para el disfrute de las pistas. Primero tienes que pasar por 
esta ventanilla y pagar el derecho de utilización...



luego coger tu paleta y con la vestimenta adecuada, acudir a la...



pista que te haya correspondido, junto a las personas con las que quedaste para poder
disfrutar plenamente de la actividad física que supone la práctica de este deporte en auge.
(Es muy difícil practicar el Pádel solo. La pelota va más rápido
y no da tiempo a cambiar de campo)



La importancia del pádel es tal que, no sólo ha desbancado al tenis que apenas conserva
seguidores y sus pistas andan vacías, sino que su desarrollo está cambiando la forma de
ver la vida. Ya se adapta nuestra agenda a la hora del pádel. Y es más...



el Pádel está llegando tan alto que van a cambiar las leyes inalterables de la Naturaleza.
Como por ejemplo, la ley milenaria de Arquímedes sobre la palanca...



"dadme un punto de apoyo y moveré el mundo" , ha quedado anticuada y obsoleta. 
Con el Pádel todo ha cambiado y ahora existe una nueva máxima universal:



"Dame una buena paleta de pádel y le daré efecto al mundo".
Y como todas las leyes científicas se redactan en latín, 
aquí tenemos la traducción:



"Dona mihi magna pala padelis et a mundi dabo efectus magnus".

¡Larga vida al Pádel!

(Quieremos agradecer a nuestra "mádel" sus portentosos conocimientos
 sobre nuestra lengua muerta)



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miércoles, 20 de junio de 2012

1984

Cualquier fecha es buena para recordar. En este año, por ejemplo, me quedaba uno para
entrar en la edad del pavo. En aquellos tiempos los pavos eran más grandes.
Lo que me llama la atención es que aún se conserve esta cerámica de la que os 
corresponde adivinar donde está. Esperemos que cuando le toque la reforma al edificio, 
alguien curioso se encargue de que esas cuatro losas no se pierdan.
Lo bueno de las personas que guardan algunos objetos es que éstos perduran en el tiempo
y si damos con ellos nos llevamos una grata sorpresa. Eso me pasó en casa de una
amiga que tenía colgado de la pared  un curioso almanaque de...



Y mira que casualidad, es la misma fecha de la foto de nuestro entrañable Manolo el "Cheri".
Sólo bastaba empezar a levantar las páginas de la reliquia,  por curiosidad
e ir descubriendo en su interior...



que era un calendario de Ubrique al que le faltaban algunos meses. Las imágenes 
correspondían a vistas generales de nuestro pueblo y  a bellos y típicos rincones
ubriqueños. Desde aquel año hasta ahora pocas cosas han cambiado pero sí
algunos detalles. Esta primera imagen por esos pinos carrascos, ese inoportuno
alambre de espinos y ese trozo de... cosa,  me da que está tomada...



desde la Curva las Pitas pero puedo estar equivocado.
(Yo personalmente no hubiera elegido esta toma para el
calendario pero entendiendo que antes, con las cámaras de carrete, 
cada disparo costaba unas perrillas y a lo mejor no había mucho presupuesto)
Si hay alguien que sepa donde es, por favor que nos lo comente.



La foto de Abril ya es más profesional y se adecuaba más al fin encomendado.
Seguro que alguno de ustedes pensará: "¡ Yo tuve ese almanaque!" Y es cierto, lo tuvo, 
pero le pasó como a la inmensa mayoría de nuestras pertenencias, se esfumó.



Nuestro Ayuntamiento ya se lucía sobre su flamante suelo resbalosamente nuevo 
y nuestra fuente de los pececitos de colores había emigrado a la plaza de los
Ejércitos (un nombre bélico para una tranquila placita de pueblo), siendo sustituida
por la farola del medio kilillo (quinientas mil de las antiguas pesetas).
Pero hay un detallito, después de llevar nueve años
debajo de la losa el que "dictaba", aún la Plaza 
llevaba su nombre y se lucía su escudo en el balcón.



Y la que dejo como última, me llamó la atención porque no me acordaba de que los bancos
en la Plaza estaban pintados de verde. Todo sigue igual menos el naranjo
que ha crecido y esos antiestéticos cables que afeaban la fachada de la iglesia.
El San Antonio sufría algunos desconchones; eso del turismo, aún no...
El tiempo transcurre inexorablemente sin darnos cuenta. Todo parece inalterable;
craso error. ¿Quién sería el caballero con su mascota que "chupó cámara" ? 
¿De quién será el automóvil que creo que todavía anda por ahí? 
¿Se habrá casado y después divorciado y vuelto a casar la muchacha que pasa por
la imprescindible fachada de la casa de la familia Peña?
Pues la verdad ni lo sé, ni me importa.

Y ahora una pregunta para meditar y ya termino: 
¿Dónde y cómo estaba usted en el 1984?


(¡Ah! Con la primera foto me pasó como con la del cachorrito de  perritos,
que no sabía donde colocarla y me parecía interesante)

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lunes, 18 de junio de 2012

Andaluces ubriqueños Ilustres-3

Ya conocemos la banderita andaluza con el fondo de la entrañable Sierra de Ubrique y que nos 
sirve para encabezar nuestros personajes ubriqueños entrañables que hicieron su historia
particular. Fueron por todos conocidos pero nunca se les rindió ningún homenaje.
Desde Ubrique en verde queremos recordarlos para que nunca queden en el olvido.



Nuestro ubriqueño ilustre de hoy ocupó uno de los asientos de este lugar. Marcó un hito
por su idiosincrasia. Siempre trataba temas de la política nacional e internacional, y su 
cultura lo hacía conocedor de las artes, sobre todo, del cine.



Con ese perfil podría haber sido perfectamente nuestro querido Emilio al que respetamos
por su labor democrática como alcalde que fue de nuestro pueblo.



 Pero vamos, si hubiera estado aún entre nosotros 
por su grandeza y humildad, habría rechazado de pleno que le pusieran su nombre
 a una calle y hoy en día seguiría siendo un andaluz ubriqueño ilustre sin estatua ni homenaje.
Ha sido últimamente por consenso de todos los grupos políticos y con el beneplácito 
de su esposa y sus hijos (Emilio siempre contó con la opinión de ellos) cuando se le dedicó muy
acertadamente una de las avenidas de la expansión ubriqueña. Creo que es de justicia
dedicar un homenaje de esta manera a los ubriqueños que, como Emilio, se desvivieron
por su pueblo. No como ocurrió con las calles con dos nombres 
y en otros casos más recientes.




Cuando nos referíamos al lugar, era la Plaza y en cuanto al asiento era un banco
 de los que aún no han desmontado. Son los "canapés" que perduran a lo largo de 
los tiempos y no como los desaparecidos de los Callejones.
(No hace mucho nos enteramos de que querían quitar 
esta fila de bancos para aparcar coches. ¡Qué horror!)




Cuando nuestro personaje de hoy llegaba, la Plaza era una fiesta. Todos lo rodeábamos
para escucharlo. Sus historias reales rayaban la fantasía. A nadie le resultaba indiferente.

Seguro que ya sabemos el sobrenombre de la persona a la que nos referimos.



Manolo "el Sherif", en honor a su afición por contar películas del Oeste.
Manuel Morales Ordóñez era el menor de dos hermanos. Cuando su hermano mayor 
se fue de Ubrique para casarse, Manolo se quedó al cuido de su madre que 
estaba enferma. La gente decía que ella andaba mal de la cabeza.
El Cheri bajaba con frecuencia a la Plaza...



y allí repartía su buen humor a troche y moche. Cuando cogía una retahíla, no la soltaba.
Si hablaba de política lo hacía como un comentarista de radio y si el tema era una
 película, ni te cuento. Todos quedábamos embelesados con su soltura y desparpajo.
 Pero en los años ochenta enfermó.
Se negó rotundamente a una intervención quirúrgica y se nos fue.



La cartelera de la película de su vida quedó vacía para siempre.




Desde entonces la Plaza está triste y nostálgica. Su canapé, entonces pintado de verde,
 lo espera día tras día con paciencia
pero, como ser inerte que es, no comprende el sentido del más allá.
Va para ti nuestro recuerdo, Manolo el Cheri, que en tu vida aportaste humor 
a este mundo tan serio. Más bien nos atreveríamos a decir que te reíste de él
y hasta de tu sombra.

(Si quieres ver Andaluces Ubriqueños Ilustres-2,  pincha aquí)



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sábado, 16 de junio de 2012

Aldabones (los amarraburros)

Hoy queremos tratar un tema sugerente y entrañable, se trata de la presencia de estos 
animales que formaban parte de la actividad diaria de nuestro pueblo. Ya apenas se
ven burros o mulos y es de agradecer el que haya aún personas que los mantengan.



Aquella era una época en la cual la mayoría de las casas tenían este aspecto y por lo general
la importancia de los animales era tal que tenían la morada de su cuadra dentro de la de su
dueño. Aún se conserva en Ubrique el pasillo empedrado que accedía al pesebre en una casa.



En la cuadra descansaba y comía la bestia, pero lo normal era verlos atados en el aldabón.
Todas las casas tenían este artilugio junto a la entrada.  Con gran destreza 
"aparcaban" al mulo atándolo a esa argolla. El animal esperaba paciente dispuesto
a prestar el siguiente servicio.



Era tan común la costumbre que todavía hay un buen número de aldabones desperdigados,
sobre todo por el casco antiguo. Sólo si nos fijamos podremos dar con ellos. Deberían 
haber insinuado el dejarlos a la hora de hacer las nuevas viviendas, porque formaban
parte de nuestra tradición y nuestro patrimonio.



Hace ya más de treinta años que esta estampa típica de las calles de Ubrique se eliminó 
de un plumazo burocrático. Lo que más perduró fue el reparto del pan. Los mulos,
animales de carga por excelencia que lo porteaban todo, fueron quitados de enmedio...



porque ensuciaban las calles con su estiércol. Fueron reemplazados por los coches que 
no hacían "caca" en el suelo y no afeaban el aspecto del pueblo. Así nos pinta el pelo,
 sacrificamos nuestro medio ambiente con los "malos humos" que poco a poco
 nos envenenan pero no importa porque el aire es transparente y no se ve. Antes se recogían
para estercolar los huertos que abundaban junto al rio de Ubrique.
 Ahora los de Biorreciclaje van a recoger el abono...



 del que tiene los burros por la piscina abajo camino del Enriadero, 
para que los jardines del municipio verde, luzcan estéticamente bellos.

(Les podían haber puesto pañales como a los caballos de los coches de Sevilla)



Sólo nos quedarán estos recuerdos presentes mientras se conserven las fachadas
antiguas poseedoras de los pequeños tesoros que son los "amarraburros",



Algunos aldabones saltan a la vista pero otros están más escondidos 
como éste del callejón de la calle Cañito que tiene un hermano...



gemelo al otro lado de la puerta, un poco más descolorido.




Se ven en los lugares más insospechados. La sorpresa es muy grata al dar con ellos
cuando sales en su búsqueda. Éste se encuentra en una tapia de la calle Caracol.



Incluso puedes ver los "aparcamientos en batería" cuando se trataba de un descansadero 
como los que se conservan donde estuvo el Pata Negra en la calle Majaceite.



Y como curiosidad, también podían verse como tiradores en las puertas humildes.



Pasaba el tiempo y la costumbre de colocar aldabones para amarrar siguió usándose
(éste es de Mirasierra, al lado de los materiales) pero no para las bestias...




si no para otros medios de transporte más contaminantes.
(cualquiera sabe donde está la llave del pitón en la calle del Carmen)



Hemos visto como la tradición fue abolida por la modernidad.
Es de comprender que con una simple caida en la calle, cualquier heridita suponía la urgencia de
la inyección del tétanos pero no sabemos hasta que punto fue positivo obligar a los panaderos
a repartir en coche cuando ellos hubieran continuado con el burro.
En esta historia de nuestra historia queremos reseñar un detalle que existe aún en una de 
nuestras pintorescas calles por las que ya no pueden pasar los panaderos. 



Tiene que ver con el amarradero donde dejaba su mulo el señor que está
 con su sombrero sentado a la derecha. Se trataba de Pedro Vázquez, padre y
abuelo de sus sucesores con igual nombre. Todos conocemos a Pedro el
del bar Carriles en la plaza de la Verdura (donde hemos tomado esta foto).
 


Pedro Vázquez amarraba su burro pero no lo hacía en un aldabón, ni en un clavo ni en 
ningún artilugio hecho por los humanos. Por supuesto en éste que está en la misma calle
tampoco porque es más moderno y ya sabemos...




 La calle a la que nos referimos se llama Saucos o Saúcos que todavía no está claro si lleva o
no tilde (Ver seis de refranes), pero sí sabemos que es una calle con tesoros.
 Allí junto a la entrada que antiguamente fue la cuadra.




En la calle con nombre de árbol hay una roca caliza con numerosas
 capas históricas de cal y pintura encima.




 Tiene un orificio natural propio de la disolución de la piedra.
Ahí es donde el abuelo de Pedro amarraba el burro...



con su cuerda y por mucha fuerza que tuviera el animal no podía soltarse. 

Dando vueltas a la cabeza pensando en cómo sería la estampa del animal en su atadero
se nos ocurrió una idea que a nuestra madre le encantó. Teníamos la foto de un burrito enjaezado
de época que obtuvimos una vez en Granada. Hicimos con ella una composición pero no con
el "fotochop" que no tenemos ni idea, sino con nuestro sistema preferido...



el rústico analógico.

 Con esta imagen de recuerdos que aún perduran en nuestra mente, queremos rendir sentido
homenaje a una época que nunca volverá y que tuvo como protagonistas a estos 
cuadrúpedos cuya entrega y nobleza fue patente, siendo suprimidos de
nuestras calles porque"no contaminaban lo suficiente".


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