sábado, 22 de diciembre de 2012

IV- Carteles para pensar

¿Dónde andará el monotipo que encabeza esta serie de carteles para pensar
que siempre apareció en ediciones anteriores? (Pinchar aquí)
¿Quién nos va a anunciar esta vez que siempre somos...



en Ubrique en verde y avisarnos de que hay carteles que solo...



¡Eso, solo... solo! ¡Tan solo que nos deja la mente borrosa!



De todos es sabido que Ubrique es un pueblo de cine en el que nos gusta disfrutar de una
buena película. Como el cine en Ubrique está literalmente caido, salíamos hasta Arcos.
Pero como también cerró, vamos al video club, pero también los están cerrando...
En el fondo, lo que nos preocupa de verdad es...



saber  qué vamos a hacer con los cupones de los puntos descuento.




Hay mensajes que rozan la "subliminidad" a falta de un simple signo de puntuación.
Éste por ejemplo, muy al contrario de lo que parece, informa que exclusivamente
 los bomberos son los que no pueden pasar.
Literalmente dice: "No pasar bomberos"
Y es que nunca se debe menospreciar el valor de un punto.



Lo mismo le ocurre a este "cartel profesional" que  pide con educación que 
no aparquen los pintores. Así que si alguien parcicipó en el II concurso de pintura r´pd
que haga el favor de no dejar ahí su vehículo. El del aviso debería haberle puesto el punto
en su pertinente lugar para que el comunicado fuera adecuado a la intencionalidad... ¡je!
Los puntos en esta sociedad son importantes y ofrecen un amplio abanico polisémico...




verbigracia el de este cartel de Benaocaz que aunque se contradiga en lo de 
la pulcritud (lo de limpio brilla por su ausencia), sí permite depositar allí todo tipo de...




cachivaches... 
¿Qué... que es con "be" como en el cartel? 
¡Qué va! ¡Es con uve!
¡Balla, balla! o... ¡Vaya, vaya! o... ¡Baya, valla!  
¡Pardiez, con el lenguaje "profesional", es una auténtica pesadilla!



Tal y como lo es subir, la cuesta de la calle Pasadilla. Aunque lo que significa una auténtica
pesadilla, es hacer en estos tiempos de crisis y recortes, lo que dice el mensaje de 
lo que queda del cartel que hay debajo del nombre de la calle exótica.



La situación de numerosas familias es delicada y muchos se ven forzados a 
"desprenderse" de recuerdos familiares pero tendríamos que procurar no llevarlos a este sitio
por razones obvias. Compran oro, compran plata pero nadie pagará.
Y lo avisan sin trampa ni cartón...



¡Nadie te pagará! ¡Increible! 
Eso sí, hay regalo de "cateta española" (paleta ibérica).



Por desgracia hay decoradores de exterior (los de las pintadas) con muy mal gusto.



Menos mal que en Ubrique hay artistas de la cartelería anunciadora como 
este clásico en lo de Medinilla.
No obstante, hay otros pretendiendo insinuar que será...



una cabrilla quien te lleve la tapa de caracoles a tu casa. 
¡Pero eso cómo va a ser!
Con lo lentas que son...
cuando lleguen... ¡Estarán fríos!



A la hora de una tapita es mejor elegir de entre nuestro extenso repertorio 
de aperitivos, una de jamón de Jabugo de cinco jotas... ¡mismo!
Pero no todos los bolsillos pueden permitirse ese lujo,
así que habremos de rebajarle alguna jota.



Nos toca pedir un platito de "amón de abugo" y asunto concluido. 
Sin embargo, al salir a tomar una tapita, 
el verdadero problema es el coche. ¿Dónde lo aparcamos? 
Ya hablaremos otro día de los aparcamientos. Lo que sí está claro...



es que no debemos dejarlo en cualquier sitio, por civismo. 
Para evitar conflictos tendríamos siempre que respetarnos y no decir... ¡a mi plim!
Si aparcamos delante de cualquier puerta nos arriesgamos incluso a que nos insulten.



En este aviso escrito, el insulto a todas luces es "grúa" 
(que debe ser sinónimo de "individuo").



Hay que ser más rápido y conciso en los mensajes a emitir, 
no hace falta repasar ni intercalar nada.

Tenemos la costumbre de decir siempre: ¡Es un momentito...!



Pues eso, claridad.
Pero hay una cuestión que se sale de madre y 
es cuando redactamos carteles y que son para pensarlo de verdad...



Resulta que si un indigente de la parte baja de la sociedad,
 quiere "salir del armario" y quedarse aparcado tal y como es,
exteriorizando su sexualidad... ¿Quiénes somos nosotros para impedírselo?



Al fin y al cabo cada uno tiene libertad para aparcar donde quiera pero deberían estar mejor 
señalizados los lugares donde hacerlo porque alguna señal no está clara.
 Existen otras manuales pero están invertidas curiosamente.



Puede tratarse de dislesia cromática o que es más rápido colorear la franja blanca 
de rojo que el redondel. De todas formas, el dibujo es de "paso el prohibido" por eso
 lo ha repetido hasta dos veces lo de no aparcar y para colmo no es ni siquiera
un garaje y lo que entra y sale no son vehículos. ¡Un lío!



La de arriba sí que es la señal de prohibido el paso correcta, 
aunque con la reja de puntas de lanza,
da la impresión como si el disco estuviera sobrando en ese lugar.



Está claro que los carteles nos avisan, nos amenazan y sólo algunos nos enseñan.
Como dice el refrán, "quien mal anda..." o el otro 
"No querías caldo...pues toma dos tazas" por si algo no nos parece suficiente...



-"¡Pues después diréis que no os avisé!

Para terminar y por purita casualidad, ya sabemos donde anda...



 nuestro monotipo, siempre planteándose cuestiones trascendentales
como el más allá. Hoy ha decidido salir al final. Creemos que dejó su coche mal aparcado
y anda preocupado porque los doscientos "pavos" de multa, más la grúa...
sí que es para pensárselo seriamente.


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jueves, 20 de diciembre de 2012

El aro del Sol


Los ubriqueños tenemos una virtud: por carecer de horizonte natural al estar rodeados
de montañas, sierras y montes por todas partes, estamos muy acostumbrados a mirar...



hacia arriba. Nos sabemos de memoria la silueta de nuestra sierra y somos
expertos en disfrutar de las nubes que coronan nuestra cabeza 
y hay que aprovechar que están de moda en este otoño-invierno.



Ya sea por encima del Salto de la Mora...




o en la lontananza del parque de los Alcornocales que vimos cuando fuimos al Marrufo.



Por encima del cerro de los Olivares...



o envolviendo el Castillo de Fátima.



Podemos decir que las nubes acarician suavemente a las montañas por estos lares...



formando estampas de singular belleza que ofrecen a los miradores del cielo
espectáculos cambiantes dignos de ser capturados en la retina.
Parece como si por encima de Aguanueva levitara el algodón.



Y mirando hacia nuestra vecina Benaocaz vemos un objeto volador identificado...
¡Bueno, dos! ¡Ah, y dos nubecillas entre medias!



Las formaciones de agua microscópica suspendidas en la atmósfera siempre fueron
susceptibles de literatura o de acertados chascarrillos populares.
"El cielo está emborregado..."



Las formas de las nubes son imponderables y cuando las hay, todas nos resultan familiares
y sólo en raras ocasiones el cielo nos brinda extraordinarios momentos. Nos referimos
 a cuando interviene en el cuadro el astro rey. Aquí entrarían los cielos rojizos o el arcoiris.



Fue el otro día cuando, mirando hacia el cielo por encima del Berrueco pudimos ver
la lucha del sol por sobreponerse a la baja densidad nubosa y empezó a...



crear un colorido aro a su alrededor.



 A la primera impresión comentamos...
"¡Mira, el arcoiris!"



"¡Pero si no está lloviendo!"



"¡Además, no es un arco!"



Es un "aro iris" que muestra todos los colores...
Y tan redondo como los que hacía Martel para rodarlos con el guía.
"¡Debe ser una señal para avisarnos de algo gordo!"



¿Será un presagio del fin del mundo ahora tan de moda y que será mañana veintiuno
de diciembre según la profecía de los Maya?



Sea como fuere el mágico espectáculo se mantuvo sobre nuestras cabezas durante
bastante tiempo. Para muchos fue la primera vez, cosa que no se olvidará fácilmente
como ocurre en todas las primeras veces.



Sólo en raras ocasiones, el cielo infinito se torna especial sobre las cabezas de los que
carecemos de horizontes lejanos o sea, los ubriqueños...



"¡El algodón no engaña!" Pero sí nos deja entrever  la cornisa de los Buitres, ésa que está
en el Salto del Pollo (donde se refugia el "dragón de piedra" llamado Rocopollo Saltarius)



Tagore decía que por encima de las nubes, el cielo siempre es azul y 
que si lloras por no ver el sol, las lágrimas no te dejarán ver las estrellas
(ni el "aro iris").



Así que mientras viene otra vez el buen tiempo, disfrutemos de nuestro particular
"horizonte vertical" y sigamos mirando hacia la gran cúpula porque de vez
en cuando, la naturaleza nos ofrece oportunidades únicas.



Es como si nos brindara escaleras para subir a nuestro cielo y
 embobarnos con nuestro entorno cuando se envuelve de...



una magia exquisita y...



extraordinaria.


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