miércoles, 4 de marzo de 2015

El día más verde que blanco

Aquella mañana del veintiocho de febrero -cuando estábamos disfrutando de lo lindo
con ese entrañable descubrimiento de las malas compañías entre Serrat y Les Luthiers-
oímos un ruido desde el balcón del tiempo.  Y no era el disparo de pegatina del cristal.
-¿Qué pasará...?



Un golpe de vista bastó para comprender que era el día de la bicicleta.
El mismo día de Andalucía, "anualmente todos los años", se elige un lugar para
este evento en el que concurren numerosos participantes amantes de las dos ruedas...



¡Sobretodo, chiburralea...!
Y está bien que se haya elegido la Nueva Plaza de la Verdura,
 como salida para esta multitudinaria concentración. Ahora hay más espacio.
¡No hay que sacar los doce coches que antes, incongruentemente la usurpaban!
Aquello fue un triunfo para el pueblo de Ubrique que logró recuperar
su ancestral plaza para el solaz, la cultura o el deporte como en este caso.



Los celebrantes se iban aglutinando. Recogían sus dorsales de pegatinas y muchos
no vieron las flamantes papeleras nuevas que están ansiosas por cumplir su misión.



Podemos decir que fue expectante y maravilloso ver tanto rebolú.
Por un momento se pudo decir que había más gente que en la Avenida España.
Repleto desde la Plaza de la Verdura... 



hasta la calle Madera. 
-¿Quiénes -ante este sano espectáculo- nos íbamos a privar de bajar?



¡Un espectáculo maravilloso! 
Una buena forma de celebrar nuestro gran día de Andalucía.



Familias enteras participando. Pedales pequeños y grandes pedales.
-"¡Ponla en el "feisbu"!"
 -"¡Publícala en el "feisbu"!"
Una jornada de emoción asegurada.



Nuestra prima plaza, ha sido testigo por primera vez en la historia, 
de este ya tradicional evento. Puede pasar cualquier cosa.
Pero la organización que depende de las asociaciones vecinales,
 tiene previsto cualquier eventualidad y en caso de algún percance... 



el equipo médico está preparado.



El gran día de la bicicleta de Ubrique marchó con escolta hacia su recorrido
 y la plaza de la Verdura quedó vacía. 
Limpia de polvo y paja. 
En el día más verde que blanco -como le gusta a este humilde blog-
 el turismo también hizo su presencia.



El guía les explicaba los entresijos secretos históricos de esta legendaria plazoleta.



Pero la ventura de la plaza de la Verdura no quedó ahí.
Tal como salían en busca de otros rincones escondidos interesantes de nuestro pueblo...


otros jovencitos estaban esperando el desalojo de ciclistas y turistas 
de la coqueta plaza, para practicar un arcaico juego que creíamos en desuso...



El "archichupiguay" y añorado, trompo... Con su guita y su chapa aplastada y agujereada.



Era una delicia ver a un discípulo del móvil y los videojuegos, liarlo e intentarlo bailar.



O a un adulto tratando de rememorar las filigranas de sus inocentes años de zagal.
Los dejaremos jugando a este entrañable recuerdo pues el día de Andalucía
-el que es más verde que blanco- nos deparaba más actividades.
En el instituto de los Remedios iban a darle, como en años anteriores,
un homenaje a algunas personas o entidades cuya labor revierte en el
interés general de nuestro querido pueblo y al final del acto,
los miembros de la coral polifónica "Ocurris Populi", cerraríamos
cantando el Himno dedicado a la región que casualmente nos vio nacer.



Para ello, habíamos estado ensayando previamente en la Escuela de Música.
Nada más salir hacia el centro del auditorio, se nos vino a la vista, pasando por la Plaza...



un mástil altísimo en la mismísima puerta de la Casa Grande. Y fue verlo
y caer en la cuenta que era el mismo del Cogollo del Algarrobal que se había mudado.



Allí mismo vimos los preparativos para la gran fiesta del Carnaval que sería esa misma noche.
En este día que es más verde que blanco, para esta edición, se le juntaron bastantes...



actividades.
En el mismo sitio, a la misma hora... Los mismos profesionales de la sonorización.
 Con un gran cartel para pensar atrás, de los que nos gustan por su curiosidad...
-"¡CARN   VAL    U   RIQUE!" 
-cuyo significado sublimibal, aún desconocemos. 




Dejamos la Plaza, bajamos la Costanilla, los escalones de la calle Corregidor y desde
 la plaza de Tierno Galván, nos quedamos mirando los pisos de la crisis.
Al final llegamos al salón de actos del antiguo CLA (Colegio Libre Adoptado)
donde se celebraría el acto en el que íbamos -por petición- a colaborar con nuestras voces.



Como cualquier acto solemne que se precie, el primero en intervenir fue el alcalde.



Y al final que es a lo que fuimos, cantamos tres temas.
Abrimos boca con unas jaeneras -de Jaén precisamente- a cuatro voces,
muy armoniosa y bajo la dirección de nuestro querido director José Rodrigo García.



Una nube de paparachis se arremolinó para grabar nuestros Cantares...
-"Todo pasa y todo queda pero lo nuestro es pasar. 
Pasar haciendo caminos... caminos sobre la mar..."
Y para terminar...



¡¡¡Andaluces levantaos...!!!
Y algunos se levantaron para acompañar el Himno -pero no todos lo hicieron.
¡Todo hay que decirlo!
Asuntos ajenos a nuestra voluntad hacían que tuviésemos que retirarnos pero
no nos íbamos a marchar sin antes tomarnos un piquislabis en la peña verde y blanca,
y no por temas de tendencias futbolísticas, sino por el día que celebrábamos...



y como buenos paisanos de Ubrique, un "durce de los Nueve Caños"...
-"¿Cuál elegir?
Los ojos se diversificaban entre tantos tras el cristal pero se pararon en seco...



ante los legítimos y genuinos gañotes. Ese dulce tradicional y aborigen de nuestro
querido pueblo y que... "por arte de birlibirloque, tararí que te ví... ¡Tachán...!"



se había colocado como atavío unos lazos con más verde que blanco.



Y es que cada veintiocho de febrero -y que dure muchos más- se celebra en nuestro querido
pueblo de Ubrique, el día del lugar de España que tiene una bandera que cuenta 
con dos de verde y una de blanco... muy, muy a gusto de este humilde blog.



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