sábado, 18 de noviembre de 2017

El antiguo muladar

En los tiempos en que los servicios públicos brillaban por su ausencia,
la gente se desprendía de sus desperdicios de cualquier manera
y en cualquier sitio.
A esos despropósitos de "depósitos" se les llamaba "Mulares".



Antes era otra cultura pero afortunadamente, ahora. contamos con un
complejo sistema de recogida selectiva de Residuos Sólidos Urbanos. 
"Bien podemos decir que en la actualidad ya nadie tira basura al campo..." (¡Jo!)



En nuestras incursiones y paseitos por nuestra querida sierra, 
nos gusta escudriñar cada uno de los resquicios y misteriosos recobecos...



y no es raro encontrar -cerca del pueblo- restos de aquellas costumbres harto
 arcaicas que sobradamente nos dañan la vista y el corazón al filo de un infarto. 
Porque incluso allí había tirada...



 ¡Hasta una moto!
Bueno, el armazón.
No obstante. como no sólo vale quejarse, ya hace tiempo...



que -armados de guantes y sacos- nos propusimos limpiar los antiguos muladares.
¿Quién no se acuerda cuando quisimos plantear aquello de...?
Y es curioso porque la limpieza se transforma en una recolección de objetos
etnográficos de épocas pretéritas, pudiéndonos hacer una ligera idea
de cómo vivían los antepasados de hace décadas.
Las partes fungibles de los objetos, obviamente se han volatilizado.
pero las perdurables... redundantemente "perduran".
Así que nos podemos encontrar "cosas" tan curiosas como...



aquella suela de goma "goma", con la que algunos -prendida-
se alumbraban para entrar en las cuevas.
¡Pues al saco!



O aquella otra recortada toscamente de la rueda de un camión...
¡Al saco también!



Una bota de agua infantil de "an cá Robustiano".
¡Al saco!



El zapato dorado para salir de paseo una muchachita.
¡Al saco!



Sin olvidar los calcetines blancos.
Igualmente... ¡Al saco!



La falda turquesa de punto para estar guapa.
¡Al saco!



¡Al saco! El monederito...



y la funda de las gafas.



Una caja de cassette de los números uno en ventas y gasolineras.
¡Al saco!



Además no pueden faltar artículos de la vida en el hogar
como el hornillito de hacer la comida...



o para calentar el café del jarrete para llevar el "pisto" a los padres a las petaquerías.



El hule floreado para poner la mesa -que por el diseño puede ser de los setenta.
Y todo eso... ¡Al saco!
-¿Y qué se ponía sobre esa mesa...?



Pues la taza del café.
¡Ea! ¡Al saco!



o los vasitos de cristal...



para una buena bebida jerezana.
¡Al saco!



O bien, una de las dos clásicas en pugna aún.
Eso sí... ¡Bien fresquita! No obstante... ¡Al saco!
Los hogares de antaño eran acogedores e incluso veían la tele.
Pero igual que ahora, en la televisión...



no había nada más que porquerías. Pues también... ¡Al saco!



La lata de la pintura... ¡Eso sí...! ¡Muy al gusto de este humilde blog! ¡Verde!
También... ¡Al saco!



La piedra de afilar, rota -esa la dejamos allí. ¡Era una piedra!



Pero la navaja...
¡Al saco!



Incluso el tranxilium y el colirio terminaron en el saco.



Tuvimos tiempo hasta de acordarnos de la película de Charles Chaplin
-"La quimera del oro"- que se había proyectado recientemente en la
la Asociación Cineando en Ubrique.
Lo que pasa es que ya no apetece comerse un zapato...
¡Ya no se pasa tanta hambre!
No obstante, ambos, plato y calzado...
¡Al saco!
Sólo se libraron del saco la chatarra de la moto
y aquellos envases que bien podían ser reciclados.



Esos iban en otro lado.
Como bien decíamos en la página de "feisbu" https://www.facebook.com/mano.loca.777
-Nuestra mochila sube vacía a la sierra y por desgracia, siempre baja llena de basura.
 "Eso es que somos unos radicales y lo hacemos porque estamos en contra de todo el mundo".




Lo cierto y lo fijo es que esa diaclasa... esa grieta entre las piedras,
terminó bien limpia. Ya no contiene ningún elemento que allí,
desde hace tiempo, no debía estar.
Salimos y buscamos al mulo que vive en la Era del Ubrique el Alto,
 con la idea de poderle hacer una instantánea junto a la basura...
¡Una especie de combinación entre lo natural y lo artificial!



Pero el mulo nos dijo que "¡Pá tu tía!"
¡Qué él no se hacía una fotografía al lado de tanta basura!
¡Qué eso no se comía...!



Así que como el "mulo de carga" debe ser un servidor y dejar ya tranquilos
a los pobres animales, nos hicimos una de recuerdo de aquél día
en el que desalojamos de la sierra un montón de porquerías...
¡Y hasta una moto...! ¡Bueno, el armazón!



Pero a nuestra memoria vino cuando hicimos la ruta de las cochineras antiguas,
que aquellos recobecos también habían servido de tristes...



perreras para "unas cosas llamadas perros" que pasaban allí sus largos días.
Amarrados con cadenas prácticamente a la intemperie, todo el año.



Pues volvimos a una segunda batida...
¡Y tres si hiciera falta...! ¡Había faena...!
Ya que entre las grietas se veían restos de bolsas de haberles porteado la comida.



Y se sabe que eran perreras porque las "pistas" eran muy evidentes.
Lo que no entendíamos sobremanera, era ese afán...



de llevar tanto "peso" absurdo hasta las alturas para dejarlo allí.
Chocaba sobremanera una cocina "Bru" de dos fuegos 
o un cubo o un barreño de cinc o un hervidor,
olvidados grotescamente sobre las rocas calizas.



Artículos del hogar que recolocados llegaban a ser incluso, "decorativos".



Objetos tan incongruentes en este entorno originario como...
 ¡¡¡Una nevera!!!
Allí estaba aquél arcón metálico encajonado entre las piedras.



Para su desalojo, menos mal que contábamos con ayuda.



Parece mentira que "eso" estuviese  en un paraje natural de tanta importancia.
Y junto a los otros artefactos recogidos...



el cuadro no podía ser más surrealista.
El desalojo no ofreció mucha dificultad porque pudimos hacerlo
emulando el "snowboard" ladera abajo...



hasta llegar al punto limpio más cercano donde se suponía, sería recogido.
Nos sentimos orgullosos -aunque aún quedase mucho por hacer- de haber logrado...



que un amplio rincón de nuestra querida sierra que hasta entonces
 se visualizaba en lamentables y tristes, "tonos grises"...



hubiese tornado a bellos y atractivos colores.
Por nuestra parte lo tenemos claro...
¡Seguiremos limpiando la sierra de la incongruencia humana!
¡Seguiremos luchando por las cosas importantes de la vida:
 los animales, el Medio Ambiente y la justicia social!
¡No nos queda otra si queremos seguir viviendo en este Planeta...!




.

lunes, 25 de septiembre de 2017

Requiem por la cabra montés

En estos días de bochornoso calor que no nos abandona,
 han circulado noticias sobre estos animales libres
 que viven en nuestra querida sierra... Las cabras montesas.



(Foto extraída de las redes sociales)
Todo comenzó cuando circuló esta instantánea de unas cabritas bebiendo en una piscina.
Unos dicen que la foto es de por aquí cerca y otros que es de por ahí lejos.
Pero esa no es la cuestión.



(Foto extraída de las redes de las redes sociales)
El caso es que la sed es muy mala y cuando el sistema kárstico de
 nuestra sierra caliza se seca y se evapora hasta el último perezoso,
 los animales bajan al pueblo en busca del preciado elemento.
 ¡Necesidad obliga!



(Foto extraída de las redes sociales)
El caso es que se aventuran
-pues han perdido el miedo desde que no se les da caza-
hasta la parte del arroyo Seco que cursa junto a la Plaza de los Patitos
y que lleva la mínima agua que brota del nacimiento del Benalfí.



Es esa misma parte del río dónde se refugian los lindos gatitos
 huyendo de las "malas artes" de los humanos -pero ése es otro tema.
El caso es que, si el "problema" de la sed de las cabras suscita anhelo...



se pueden colocar bebederos camuflados cerca de la sierra, ocultos a miradas curiosas,
mientras regresan los cómputos de la lluvia caída en Ubrique y asunto arreglado.



Pero los problemas cruciales de estos indefensos animales,
llamados íbices ibéricos, son las enfermedades
que sufren y el que, al no tener depredador natural
-ya nos encargamos los humanos de eliminarlos-
dicen que se están convirtiendo en una "plaga".
Para enfrentar esas cuestiones, otras comunidades "apuntan" con matarlas a tiros.
Y a estas alturas ya está demostrado que la caza es violencia cruel e inútil
que genera sólo dinero  que contamina los ecosistemas y
termina sin resolver el "problema" de las sobrepoblaciones.
Menos mal que por nuestra querida sierra no se pueden cazar.
-"¿Qué no se pueden cazar...?"



Ubrique en verde va a contar una historia que acaeció hace algunos años.
Cuando todavía los pinos del Depósito estaban plantados delante de él.
De la misma época que la...
"Breve historia de una pita que creció donde no debía y que por orgullosa lo pagó caro"



El caso es que, ante la presencia en el ambiente de un fuerte olor nauseabundo,
nos fuimos al antiguo depósito de la Cornicabra para ver si localizábamos
el foco del hedor que desprendía la muerte -probablemente un animal.



Estuvimos inspeccionando el terreno aún sin saber lo que les esperaba
a las pobres chumberas con aquello de la cochinilla del carmín.
Tiempo más tarde quedaron diezmadas y comprobamos como "pasa la tuna".



Nos montamos en los riscos escarpados de los tajos de la Cornicabra-
cerca de las casas de la calle del mismo nombre.
Lugar desde dónde había partido el aviso y la verdad es que era insoportable la podredumbre.



Por allí encontramos restos de cabras que se habían entregado a la energía universal.
¡Nada reciente...!



Deambulamos por la foresta casi virginal de aquellas antiguas "repoblaciones" arbóreas.
Encinas, pinos, eucaliptos, agracejos, sanguinos, lentiscos...



y alguna que otra ágave americana cuyo pitaco nos recordó 
aquella breve historia de una pita -mencionada anteriormente...



y los usos que tradicionalmente se les daba a estas enhiestas, livianas y fuertes estacas.



Nos asomamos a los tajos de la Cornicabra por si nos daba el "facto" en la nariz...



pudiendo admirar de nuevo desde las alturas,
 el impresionante porte del Madroño del Rodezno.



Pero de esa zona no provenía la nauseabunda tufarada de la muerte.



Un último vistazo al peculiar precipicio que realza el impresionante Convento...



y retrocedimos por dichos filos calcáreos con la "pituitaria en ristre".



Justo en la base de uno de los postes eléctricos por debajo 
(Las imágenes que vienen a continuación pueden herir la sensibilidad...)



se encontraba la fuente del profundo y abyecto aroma.
¡Una cabra montés yacía desde hacía unos días escondida tras un muro!
La muerte estaba cumpliendo su inexorable cometido de putrefacción 
una vez exhalado su último aliento!



Sobre la maraña de pelos, unos "escarabajos" se alimentaban de...



los necrófagos que cumplían su pertinaz misión natural...



la de la transformación "en polvo".
Un hecho desagradable. Pero más se enturbiaba la apocalíptica visión  
cuando pudimos comprender el motivo de la muerte del inocente animal.



¡Había sido asesinado para sesgarle la cabeza...! 
Y así obtener lo que los insensibles llaman...



¡El trofeo...!
No hace falta para nada, matar a nadie para conseguir un adorno que colgar en la pared.
Con creatividad y empatía se pueden realizar "curiosidades".



El depósito de la Cornicabra -irónicamente por el nombre- 
había sido testigo mudo de tamaña salvajada. 
La muerte y decapitación de un animal indefenso por placer. 
Un acto cruento e innecesario, sólo producto de una mente presuntamente enferma.



El íbice ibérico es un endemismo que en la actualidad se haya principalmente
en las áreas montañosas de España y del norte de Portugal. Una pena que
muchos al verlos, lo primero que piensan es en una buena escopeta. 
A esos bípedos decirles que...
¡El poder como animales humanos no nos da el derecho sobre el resto de especies!




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