lunes, 23 de diciembre de 2013

El balcón del tiempo

Hacía tiempo que queríamos hacer algo especial.
Una entrada que fuese parca en palabras y rica en imágenes
 -por aquello de que una de ellas, vale más que mil de las otras.
Qué mejor que fundir en dicha entrega, dos temas de sumo interés para Ubrique en verde.
Por un lado la plaza de aparcamientos de la Verdura que aquí la vemos iluminada
 y sin querer bajar la cámara, por no sacar los ilógicos ocupantes de cuatro ruedas.



Siendo el otro, el tiempo atmosférico que día a día nos subyuga por el trabajo que tenemos.
Qué mejor que poder asomarnos al balcón que nos permite disfrutar de un cachito de cielo
para ver la predicción meteorológica e incluso sacar la mano en caso de lluvia -para sentirla.
 Esta abertura hacia el exterior es el título de hoy y la verdad que teníamos ganas
de acometer esta sencilla y llana, aventura meteorológica.



Tanto de noche...



como al amanecer...



o en esas espectaculares tardes de las que hemos podido disfrutar...



desde el balcón del tiempo en la plaza de la Verdura, vamos a 
secuenciar el transcurrir atmosférico de este atípico equinocio que hemos vivido. 



 Algunas mañanas, el balcón nos da algunas inesperadas sorpresas...



que por supuesto, como "ratas voladoras"
-nombradas así muy injustamente-
 raudas parten a surcar su aéreo medio natural.



Igualmente, otra mañana nos llevamos la  reiterada sorpresa de los malos humos.







Humo negro que, una vez vista la secuencia fotográfica, enrareció el amanecer de uno de...



esos diáfanos días que han sido la tónica general y 
con los que hemos tenido que conformarnos los que añoramos
la preciada y necesaria lluvia.
 Cielo celeste bebé que de vez en cuando se salpicaba de añoradas nubes.

























albergando de vez en cuando la esperanza, de poder contemplar el cierre
 en nubarrones del magnánimo cielo y así recibir su necesaria precipitación. 











Pero tarde tras tarde, teníamos que afrontar la realidad del otoño
 más seco de los últimos sesenta o setenta años. 
Se puede ver el pronóstico en la televisión
pero parece ser que se equivocan bastante.
 ¡El balcón del tiempo no falla!



Otra mañana clara despuntaba, cuando los estorninos de los Callejones partían en masa.



Y seguramente, gracias al aire removido en sus enérgicos vuelos...



sumado al del batir de alas de las palomas -emulando el efecto mariposa-
 las nubes regresaron tímidas pero con ganas.









Hasta el punto de poderlas secuenciar rítmicamente.









Si rebobinamos cuatro fotos atrás, veremos como incluso entre nubes...



"el pez grande se come al chico", como dice uno de los refranes populares.



Pero de nubes de lluvia...
¡Nada de nada!
Otro atardecer sin una gota. 
¡Pero no hay problema...!
-"¡Mañana viene un anacrónico circo con animales a Ubrique!
¡Y no es precisamente el del Sol!"



Y ese día se cumplió de nuevo -desde tiempo inmemorial- la leyenda de















Esa tarde noche, ya escampado, se nos vino a la mente
 el chascarrillo del servicio meteorológico que dice...

 -"¡Ring!"
-"¡Servicio meteorológico. Digame!"
-"¿Saben ustedes si va a llover esta tarde en Ubrique...?"
-"Llame otra vez mañana y así se lo confirmamos con seguridad!"

Visto lo visto y leído lo leído, podemos aseverar...



que en la plaza de aparcamientos de la Verdura existe un observatorio 
meteorológico temporizado -a hecho- que nunca puede fallar...



¡El balcón del tiempo!
Ojalá podamos disfrutar desde aquí de ver llover a cántaros que bastante falta hace
y poder ver la lluvia caída en Ubrique entre las páginas de este humilde blog.



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4 comentarios:

  1. Respuestas
    1. Personalmente me alegro de vivir en un pueblo que al abrir el balcón, tenga por delante ese cachito de cielo para ver el tiempo que hace y así coger las bermudas, el abrigo o el paraguas. Gracias hermana.

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  2. Y en alguna ocasión, hasta las botas de goma (agua)

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