lunes, 5 de noviembre de 2012

El llano de la Munición

¡En busca de las minas de plomo!

Cada vez que subimos a la sierra exponemos nuestro cuerpo al peligro. 
Cualquier simple resbalón sobre las piedras de pico puede resultar mortal.
Quizá por esa razón se le puso antaño ese nombre a esta calle en cuesta que
nos va a llevar de nuevo, antes de subir por fin a la Cruz del Tajo, a 
una aventura ilusionante como es ir tras las pistas de las escritas en los libros antiguos
(según Mediodía) y cantadas en las coplillas de columpio  (como las que se cantaron 
"par pograma der Canar Zú"),  "Minas de Plomo" ubriqueñas.
Vamos a subir ¡otra vez! por el acceso a la "casita sola" de mayor cota en estos lares...



por el acceso al Parque Natural de la Sierra de Grazalema adornado con "plantas autóctonas"
 como las yucas o el aloe rupestre... Y lleno de zonas verdes.
Antes de terminar de subir por la escalinata hormigonada, vemos el cartel de la Junta
 que usamos para ilustrar el reportaje para desamueblar la sierra y nos percatamos
que ya ha sido decorado por uno de lo abundantes mentecatos pueblerinos que 
pueblan nuestro pueblo (¡Valga la "rebuznancia"!)...



"Caburrimiento" tiene que tener en el alma el que sea, para ir pintando impunemente 
sobre cualquier cosa por ahí. Igualito que los que nos dejaron su impronta en la
Por fortuna son incontables las rocas vírgenes multiformes que nos quedan y que
comienzan a mostrarnos sus siluetas...



después de los últimos escalones.
 ¡Empieza la aventura!
En nuestros reportajes anteriores ya hemos aprendido los lugares emblemáticos
del Ubrique el Alto por los que hemos pasado infinidad de veces.



Entre ellos, la Mina, responsable directa de esta entrada.



O el llano de la Era, lugar de encuentros y juegos infantiles donde 
María la Platera dejó su respetado altar. 
(A la Era nos vinimos "los Peleteros del Salto del Pollo" a comer un jamón
 mientras tratábamos de teñir las camisetas blancas de color carne para el disfraz).



Nuestro informador sobre el paradero del lugar es Sebastián 
(asiduo hombre de la sierra de Ubrique
y extraordinario conocedor de múltiples recovecos) y que ante la pregunta de:
-"¿Tú sabes algo sobre las minas de plomo de Ubrique?"
 Nos respondió:
-"No sé pero hay un lugar en el Ubrique el Alto que puede tener que ver.
Hay que subir por la Era hasta la fuente del final. De allí tirar para la derecha por una vereda
bien marcada desde siempre, hasta la casquera (chorrera) bajo los tajos altos. 
Allí veréis un alfanjeque está lleno de bolitas parecidas a los plomillos de los cartuchos de caza (¿plomo?).
De siempre se le ha llamado el Llanito de la Munición. Cuando chicos subíamos 
a por las bolitas más grandes pues nos servían como estupendos bolindres para jugar".



La aventura prometía ser interesante cuanto menos, además subir por enésima vez
a nuestra querida sierra "imantada" y poder sorprendernos con sus rarezas naturales,
 nunca nos pesó.



Ya es por la tarde y menos mal que la cota de la chorrera está más abajo que



y si tiramos del zoom parece que no está tan lejos.
 Ese es nuestro destino.



Llegamos a la fuente del final que como ya sabemos, es el principio del 




y al tomar la vereda de la derecha ascendente, el corazón nos palpita...
-"¿Y si son rastros de plomo y las minas andan cerca?"



Los Tajos Altos... Ya queda poco.
Los buitres leonados suspendidos en el aire, piensan:
-"¡Buena tarde para salir a dar un paseo!"



¡Vaya! Por aquí tambien se extendía Umrica, la ciudadela nazarí. 
Estos restos lo demuestran. 
Vamos a indagar abandonando momentáneamente la vereda.



El sistema de nivelación del terreno con terrazas hechas con las propias rocas calizas
por doquier, hacen pensar en la importancia que tuvo este enclave ubriqueño en la antigüedad.
Hemos subido más de la cuenta transversalmente y nos hemos colocado...



a la misma altura que la cruz de la Cruz del Tajo 
(que se ve perfectamente en su enclave pero algo velada por la sierra de Fátima)
y por encima de la...



casquera de piedras.
¡Atención! Allí, debajo del derrame pétreo, vemos un llanito de carboneros.



¿Será el llano de la Munición?
¡Vamos a ello!
Pero cuidado... ¡Por la chorrera, máxima atención!
Las piedras sueltas en plano inclinado, pueden llevar a darnos de bruces contra ellas
y al final, darle la razón al nombre de la calle por donde comenzamos la incursión de hoy.



¡A saber cuántas y cuántas "piconás" se han llevado a cabo en este alfanje!
Como es natural, nuestra primera mirada nada más llegar, va dirigida al suelo
y poder contemplar con sorpresa que Sebastián tenía razón.



¡Decenas de miles de pequeños corpúsculos esféricos desparramados por
todo el perímetro del llanito de picón!
Cogeremos unas pocas...



para su observación y posterior estudio...



y las depositaremos en una tapadera de plástico (encontrada allí mismo) proveniente
de una cántara de acarreo de agua para apagar las brasas de la "piconá".
No sabemos aún si es plomo o no pero lo que está claro es que por ahora,
guardaremos nuestro tesoro como oro en paño.
(Y la tapadera la llevaremos al contenedor amarillo para reciclarla.
 Así ayudaremos con un granito de arena a desamueblar la sierra)



Buscamos por los alrededores por si aquello de las casualidades y viéramos algo
relacionado con una mina pero no.
 La sierra tan multiforme, no aportaba ningún atisbo de lo buscado. 
(Tal vez tenga razón Pablo en su artículo escrito en la revista Mediodía.
Por lo visto el plomo no se da en este tipo de rocas calizas y que tienen que ser de volcanes pero... y para continuar con la búsqueda de la utopía...¿no es cierto que el cerro de los Olivares
tiene rocas de origen volcánico y que en muchas de ellas se ve hasta la forma de la lava?)



De plomo o no, la incursión mereció la pena. Es un placer admirar a Ubrique en su valle,
respirar aire puro y balar al unísono con las cabritas sueltas que salieron de la cabreriza, 
todo ello aderezado con las ruinas andalusíes y la vista del horizonte más allá
 de las Cumbres que también es de agradecer para los que vivimos en "el Hoyo".



En el camino de regreso, palpando en el bolsillo nuestro tesoro, no nos importa errar
el camino porque en el Ubrique el Alto es bien sabido que ...
¡Todas las "vereas" llevan a la Era!



Y desde allí volvemos la vista para recapitular sobre nuestra hazaña.
(A posteriori descubrimos, gracias a un imán que la inmensa mayoría de las bolitas 
son de mineral de hierro. Es posible que las altas temperaturas conseguidas en la 
transformación de los lantiscos en picón reiteradamente, fundieran el material
existente en ese sitio en particular (que sepamos, es el único caso de esas formaciones
y desearíamos que alguien lo desmintiera) o bien que fuera el taller del herrero de Umrica.
¡Quién sabe!)



Desde la Era de trillar justo antes de encontrarnos con la realidad en el pueblo, 
echamos un vistazo a la ermita del Clavario por debajo de la Cruz 
 de la Viñuela (ahora inexistente). Cualquier día tendremos que subir; desde allí
comienza la ruta de las Cochineras que va desde el Calvario hasta la Era
(en la que estamos)
Pero antes tendremos que subir por fin, a la Cruz del Tajo que ya va siendo hora


.

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